Y, ahora. ¿Quién podrá defendernos?

By on septiembre 13, 2011
Balacera en el estadio Torreon

Balacera en el estadio TorreonLa organización de  eventos deportivos en México,  desde las olimpiadas de  1968, pasando por los mundiales de futbol de 1970 y 1986 hasta el mundial sub-17 realizado el pasado junio,  “simbolizan el progreso y  desarrollo del país”, tanto cultural y económico. Se difunde en los periódicos, la radio, la televisión  y ahora a través de medios electrónicos, imágenes  del esfuerzo de los trabajadores mexicanos, lo mucho que ha costado  construir estadios, villas olímpicas y gimnasios que albergan las competencias, el ambiente de paz y fiesta  que ronda en las calles, la esperanza de ver a un compatriota consagrarse con la victoria, convertirlo en el nuevo héroe de la patria y  componerle su canción.

A través de dichos eventos, se esconden otras realidades, como lo fué en 1968, cínicamente se  nombraron las “olimpiadas de la paz” y  ningún medio de comunicación  mexicano mencionó lo ocurrido el 2 de octubre en la plaza de las Tres Culturas, dónde según el periódico inglés The Guardian  tras una minuciosa investigación, murieron 325 personas, los heridos han de haber sido miles y los aprehendidos otros tantos a manos del ejército mexicano.

El caso contrario ocurrió el pasado 17 de agosto, corría el minuto 40 del partido Santos vs Morelia, al escuchar detonaciones de armas de fuego, los aficionados inmediatamente se arrojaron al suelo, los futbolistas y árbitros corrían al túnel de los vestidores, otros corrían a proteger a su familia, el caos y el miedo se apoderaron del momento, la televisora oficial del club Santos cortaba su  transmisión para no hacer una “apología de la violencia”.  Mientras tanto por ESPN, Jared Borgetti, narraba a Latinoamérica y al mundo, las balaceras que ocurren a diario en Torreón (y en México), los falsos retenes, la inseguridad, situación que obligó a dejar la ciudad a Christian Benítez ex jugador de Santos.

Se puso en evidencia la situación de terror con la que conviven millones de mexicanos y ahora todo el mundo puede acceder a ellas a través del internet. La censura no fue parte de este acontecimiento, como en la olimpiadas de 1968.  Se apeló por seguir con el discurso de la, hasta hoy, perdida guerra contra el narcotráfico, seguir combatiendo a los criminales y se catalogó como un hecho que nada tenía que ver con el futbol y el deporte, pero lo lamentable es que las personas que acuden a disfrutar del juego del hombre, para futbolizar la realidad aunque sea por 90 minutos tenga que refugiarse de la violencia, ya presente en estadios, plazas y casinos. ¡Chaleeee!

Por: Ramón Luna.
ramon__13@hotmail.com

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