Una belleza más de Hermosillo “La Pintada”

By on noviembre 25, 2010

De inicio nos dijeron, “lleven ropa cómoda y tenis porque tendrán que subir cerros, bajarlos y treparse si es posible, para observar de cerca una de las tantas pinturas que hay en uno de los recintos culturales que tiene la Ciudad del Sol: La Pintada”.

Uno como es muy obediente, decidió acudir a esa invitación que nos hizo el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a un grupo de reporteros de diversos medios de comunicación locales, para que recorriéramos esa zona que data de muchos años atrás, con sus innumerables pinturas rupestres y, desgraciadamente, también afectada por el vandalismo.

Pero lo negativo lo dejaremos para un poco más adelante, porque primero les quiero narrar lo que vivimos ahí un viernes de este mes de noviembre desde las 9 de la mañana hasta la 1 de la tarde.

Debo confesar que es la segunda vez que voy a La Pintada.  Llegar al lugar nos tomó unos 45 minutos pues recorrimos alrededor de 50 kilómetros desde las instalaciones del INAH hacia el sur de la ciudad. Lo bueno es que en el camino nos fuimos desayunando unos ricos burritos de carne deshebrada, uno de frijol que no puede faltar (aunque los evito), quesadillas,  así como su respectivo jugo.

Una vez que nos bajamos del camión, que no era del SUBA, y bien alimentados, fuimos recibidos por los responsables de un programa enfocado a  regresarle la belleza natural a ese sitio, que muestra la historia de nuestros antepasados y mediante esos trazos con figuras que iban desde un venado, manos, lanzas, víboras y demás, que nos dejan saber lo que realmente ellos creían importante hace más de 300 años.

Los integrantes de ese grupo de alrededor de 15 personas, estaban divididos en grupos y zonas, para quitarle una serie de grafitis o manchas que unos ineptos, delincuentes y mequetrefes, le realizaron a esas pinturas o a las propias piedras, con spray, pintura vinílica o con cualquier tipo de líquidos que van desde el agua, la soda o hasta los orines, lo cual ocasionó un terrible daño a los diseños originales, pero que afortunadamente están siendo rescatados en la medida de lo posible por este ejército de redentores de la pictografía que se localiza dentro de ese patrimonio de la nación.

Para conocer la historia de este sitio, platicamos con dos de sus encargados, la primera fue Sandra Cruz Flores, quien es restauradora y perito del INAH en el Distrito Federal, que amablemente y con todo el rayo del sol pegándonos en la frente, nos narró las actividades que llevan a cabo para salvar esas pinturas rupestres que según sus estudios datan aproximadamente de 1750.

“Esta es la cuarta temporada que estamos aquí en La Pintada, con un grupo de personal del INAH y voluntarios para tratar de reducir la serie de desmanes que se realizaron en años atrás por parte de personas que sin ningún escrúpulo, decidieron romper con las reglas y tratar de borrar parte de la historia de los Pimas, Seris, Papagos y demás tribus que coincidieron en ese punto ya sea para vivir, convivir entre ellos y sobre todo para resguardarse de los españoles que amenazaban con exterminarlos. Por ello, en este cuarto año que tenemos aquí, hemos logrado quitarle muchas manchas a las pinturas rupestres o, en su caso, a las propias piedras, ya que lo fundamental de nuestro trabajo es conservar la originalidad de esas obras de arte o manera de comunicarse por parte de esas personas, en la mayor medida posible, pues al día de hoy son consideradas como un patrimonio cultural por su trascendencia histórica”.

Y después de esa completa información, nos guío para recorrer toda la zona del cañón, como se le conoce al punto donde esta situada La Pintada y que además, forma parte de la llamada Sierra Libre.

Todo el tiempo anduvimos desafiando a la gravedad debido a que escalamos rocas de distintos tamaños y no faltó alguno de mis compañeros que “resbalara”, pero afortunadamente no hubo situaciones que lamentar.

Y para nuestra sorpresa, pudimos observar que muchas de esas obras pictográficas, que fueron realizadas por un tipo de material que en aquellos años era elaborado con una mezcla de cosas que resultaban en una pintura, se siguen preservando hasta nuestros días.

Además, también nos llamó mucho la atención que algunos de las figuras, fueron hechas a alturas muy grandes y en espacios bastante fuera de la normal, lo cual nos hace pensar, que cuando los hicieron ponían en peligro su vida, porque abajo los esperaba un voladero de más de 30 metros de alto. (En ese momento no sé  por qué se me vinieron a la cabeza los Trepes).

Después de que la perito del INAH, nos plasmara sus conocimientos, continuó otro de los responsable de ese gran trabajo, el arqueólogo, Manuel Graniel Trelles, quien además de su vasto conocimiento del tema, tenía un tipo de alfiler colocado como arete en su oreja derecha.

Pero bueno, de vuelta en su temática, esta persona nos contó que la zona arqueológica de La Pintada, está situada en un poligonal de 33 hectáreas y que la idea es poder resarcir todos los daños causados por el hombre o la mujer, el joven o el niño, para poder represarle esa esencia y originalidad a ese sitio tan importante para nuestra cultura,

“Lo rico de La Pintada, es que está situado en una zona, que cuenta con agua, lo cual, quizás fue el punto más importante para que los pobladores de aquellos años quisieran quedarse ahí a vivir, para cazar o recolectar fruta o también para transitar ya sea a la propia ciudad de Hermosillo o ir a Guaymas, ya que al ser punto medio facilitaba mucho las cosas.

Sus pinturas y grabados nos dejan ver las diversas culturas o tribus que ahí se establecieron, así como también se pueden observar vestigios de diversos campamentos estacionales y una serie de piezas como la cerámica, las herramientas de piedra,  concha marina y artefactos de molienda”, comentó.

Y después de haber visto y escuchado la información valiosa que se nos proporcionó sobre La Pintada, les quiero decir que, según lo que nos dijeron esas personas, afortunadamente las cosas están marchando bien para que en muy poco tiempo, ese sitio pueda ser abierto al público como un tipo de centro, para visitarlo y conocer más su historia, sus pinturas y demás, y así todo aquel que desee acudir ahí, lo pueda hacer con toda la infraestructura idónea para un proyecto de ese tamaño.

Por lo pronto sólo falta que nuestros “grandes” gobiernos, se pongan de acuerdo y lleven a cabo este magnifico proyecto que, sin lugar a dudas, pondría a Hermosillo y a La Pintada en las Grandes Ligas.

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2 Comments

  1. chrystian aguilar

    noviembre 28, 2012 at 4:34 pm

    me gusta la historia de hermosillo y su cultura

  2. José Manuel Román Apodaca

    febrero 20, 2015 at 7:50 pm

    ¿Cómo llego a la pintada?

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