Malas costumbres

By on enero 15, 2013

Hemos dejado atrás un caos apocalíptico, fiestas, excesos, compras desmedidas; como todo año terminamos tirando la casa por la ventana, parece que con todo este consumismo se siente que nuestros “pecados” se van con cada centavo que se gasta, cada mordida que se da, con el trago que se toma; pues en el momento del derroche sabemos que llega un final, es como si nos perdonáramos y premiáramos por todas las cosas que no cumplimos en todo el año.

Nos saturamos de comida pensando en que empezará un ciclo nuevo, y en ese nuevo ciclo nos imaginamos como personas grandiosas capaces de conquistar nuestros deseos, anhelos y aspiraciones, capaces de resistir a las nuevas tentaciones que llegarán para después hacernos daño con el sentimiento de culpa que genera la desilusión, pero qué estoy diciendo, para qué me amargo la vida de esta manera, si tendremos otro año para solucionar todo ¿no?, qué va.

¡Ojo! llegamos a esta sociedad con un sistema totalmente estructurado, compuesto de costumbres, de leyes, de normas sociales, lleno de estereotipos y de estilos de vida, los cuales no por existir son beneficiosos. Crecimos, y nuestros padres nos enseñaron a interpretar las emociones que se convierten en nuestros sentimientos, que posteriormente nos forman como seres humanos. Lo que sigue será tomar  toda la instrucción dada en la educación pública, en la sociedad fuera de casa, y en los medios de comunicación, estos últimos siendo una de las grandes influencias y formas de control en nuestra sociedad.

 

El medio de comunicación como dictador mundial.

 

En los años cincuentas, década en la que crecieron mis padres, eran muy pocas las familias que veían televisión, solo los privilegiados tenían una en casa, lo que se acostumbraba más bien era andar fuera, ‘’en la calle’’, jugar beisbol, fútbol, la matatena, la cuerda, las canicas, al trompo, el yoyo, escalar cerros, pasear en bicicletas, etc.

El tiempo paso, y en los ochentas década en la que crecí, la televisión ya estaba en la mayoría de las casas, diez años después los café-internet empezaron a infestar la ciudad, y otra generación se estaba gestando. Ahora tenemos a una legión de adultos mayores vicios de la televisión, adultos de mediana edad adictos a la T.V. e internet, jóvenes y niños totalmente dependientes a la conexión inalámbrica; todo lo anterior por supuesto totalmente “normal” entre la mayoría de la gente.

Y por qué lo vemos normal, porque así se nos ha ensañado desde pequeños, diciéndonos lo grandioso que sería tener un auto nuevo, comprarnos la ropa de marca, seguir la línea de una familia modelo, nos antojan con la comida más dañina haciéndola parecer la más buena del mundo sin mencionar el perjuicio a la salud; nos venden productos de limpieza y belleza que no necesitamos. Lo peor es que a través de la T.V. se nos dice que el gobierno federal y estatal son los héroes de México, mostrándonos las imágenes y palabras bonitas que siempre los han hecho quedar bien ante la gente que sólo tiene a la televisión como el único recurso de información en el país, por lo tanto, casi su única verdad.

 

Capitalismo de la costumbre.

 

Con el comienzo del año, la reactivación económica llega poco a poco. La gente se empieza recuperar de la famosa cuesta de Enero producto del consumismo que explique anteriormente.  después de esto, llega la segunda celebración del año “el día del amor y la amistad” que bien sabemos es día de gastar a lo burro de nuevo, el consumismo, ¿Por qué?, para qué preguntar, dirían algunos, porque así se nos enseño, no porque nos salga del alma y hayamos amanecido con las ganas de regalarle a alguien especial su paletita, flores, cena o algún detalle, el cual si no entregáramos nos hundiría en la pena y la vergüenza total de las masas.

Desde este evento hasta la famosa “navidad” nos vienen encima mes con mes, una sarta de costumbres que la verdad, no nos ayuda como humanidad en nada; incluyo también los deportes por televisión que más que una ayuda física es un promotor del sedentarismo y consumo. Costumbres que fueron puestas ahí y que nos han hecho adoptarlas a fuerzas, costumbres que han moldeado a una sociedad que va en camino a una crisis financiera mundial; pero adivinen quiénes son los verdaderos beneficiados por ello, simple, las empresas del sector privado y gubernamental que reciben todo el beneficio del valor agregado, propiciando así la competencia y la acumulación de bienes tan característicos del sistema capitalista que rige el mundo.

Para las grandes corporaciones que tanto dicen que te quieren (como Coca-Cola) no eres más que un número en sus estadísticas, las cuales se irán abajo y arriba según la mentira que te hagan creer, te dan un anuncio estupendo, entretenimiento al por mayor, y tú, les entregas tu dinero, tu voluntad y libertad como humano pensante, supuesta característica que nos distingue de los demás seres vivientes, que muchas veces, muestran más señales de inteligencia que nosotros.

 

Conclusión.

 

Esta mala costumbre de seguir la corriente sin cuestionarnos, es lo más cómodo que existe, porque así  ya no se tiene la necesidad de ver más allá de la zona de confort, nos adaptamos a ella para después tener miedo y  decidía al querer salir a hacer algo nuevo. Todo el tiempo repitiendo lo mismo. Se imaginan hasta donde llegaríamos si nos levantáramos y nos enfocáramos en lo verdaderamente importante de la vida, que bueno sería tirar la televisión y usar la computadora solo como la herramienta que es e invirtiéramos esas horas para empezar a cumplir nuestros sueños, convivir con nuestra familia, realizar una actividad física, para leer, para pensar, pero sobre todo darnos un tiempo para entregarnos a nosotros mismos y repasar que ha sido de nuestra vida, de nuestro país, del patrimonio que estás dejando a las futuras generaciones, del ejemplo que estás dando a los demás

Al reflexionar sobre nuestras vidas, es como si reacomodáramos un escritorio desordenado,  desechando los papeles que ya no sirven, archivando aquellos que son en verdad importantes, y dejando a la mano los asuntos del momento, solo los del momento, para así concentrarse mejor en lo  que realizamos “hoy”. Esto se puede hacer siempre al final del día, tal vez antes de acostarte pensar en todo lo que sucedió en el día, que te fijes en lo que te equivocaste y aprendas de ello, al igual que veas los objetivos que realizaste y te felicites por eso, así al día siguiente tendrás la mente despejada, haciendo más fácil imaginar y pensar en las nuevas actividades del día.

Para este comienzo del año estaría bien que nos olvidáramos de todo eso que venimos repitiendo y empezáramos a trazarnos un nuevo camino, uno donde el bienestar humano sea la única razón de progreso, donde todos caminemos parejo, conscientes de lo que hacemos aquí y ahora en la tierra. Detalle a detalle se hace la diferencia y siempre estamos a tiempo para intentarlo de nuevo, así que actívate, hay tanto que aprender de la vida, tantos intentos que tenemos de sobra que la vida se queda corta, solo recuerda, una cosas a la vez, día a día, con paciencia, recuerda siempre en lo que ganarás y disfrutarás si te esfuerzas un poco hoy. Y por lo que más quieras, se amable.

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