Literatura en tu idioma

By on marzo 22, 2013

Desde 1986 y hasta los inicios de los años el Rock en tu idioma –esta promoción de músicos argentinos, españoles y mexicanos que tenían el descaro de vestirse como Robert Smith o David Bowie además de dar guitarrazos al estilo de Keith Richards– dominaba a gran parte del público Latinoamericano y diría que hasta sirvió a algunas bandas mexicanas para darse a conocer fuera de nuestro país.

En esa misma década sucedió algo parecido en España y después se extendió por el resto de los países de habla hispana, pero en el terreno editorial, de la mano de un sello bien conocido por todos: Anagrama. En los ochenta, el editor Jorge Herralde lanzó dos colecciones fundamentales para su editorial, Narrativas hispánicas y Panorama de narrativas. En la primera se publican escritores hispanohablantes y la segunda se dedica a la traducción de literatura. En esta segunda colección así como en Contraseñas, han desfilado los nombres de escritores como Hans Magnus Enzensberger, Tom Wolfe, Jack Kerouac, Raymond Carver, Antonio Tabbuchi, Claudio Magris, Truman CapoteVladimir Nabokov, Martin Amis, P.G. Wodehouse, Ian McEwan, Paul Auster, y una lista infinita de nombres indispensables en la literatura universal.

A partir de la dupla Ripley y Reilly (protagonistas de varias novelas de Patricia Highsmith) Anagrama logró un florecimiento que no había podido conseguir en sus primeros años y junto con La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, logró su consolidación en el gusto de los lectores como una de las editoriales dedicadas a publicar  la mejor literatura contemporánea. Todo ello parece la historia de la Cenicienta pero el negrito en el arroz ha sido (y continúa siendo) la dura crítica dirigida a las traducciones hechas en España. Sí, las que convierten a Renton de Trainspotting en un Venancio cualquiera y confunden a aquellos que no están familiarizados con el habla gachupina (aunque dada la historia de nuestro país resulta absurdo que existan). Este puede ser un buen argumento para levantar el puño en ira si se trata de un lector acérrimo de escritores que escriben en otros idiomas, sin embargo no debe perderse de vista que es gracias a estas traducciones que en México pudimos leer a Bukowski. No había otro editor que apostara por las tenebrosas novelas de Highsmith y menos aún que diera a este lado del charco a conocer La conjura de los necios. Cabe agradecer que dichos autores puedan leerse en nuestro idioma a pesar de las hostias, los tíos y los gilipollas. Me ganaré más de un hater, lo sé, pero seguro ese hater implacable tendrá en su librero un libro en español de Irvine Welsh, dos que tres de William Faulkner o de menos uno de Nick Hornby. Casi con la misma seguridad que todo el mundo tiene porno en casa, digo que todo lector que lea en español y se precie de ser lector de buena literatura, tiene un libro de Anagrama en su librero.

 

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