HABLANDO DE CONTRACULTURA

By on septiembre 26, 2012
Contracultura Punks

Por  Don Poyo CorE

 

ContraculturaMucho se ha debatido sobre el concepto mismo de contracultura. En un sentido literal se interpreta como una visión anticultural, lo cual es totalmente erróneo. La contracultura no es incompatible con  la existencia de la cultura, es simplemente una postura contraria a la visión cultural establecida.

En el arte la contracultura no se afana de una destrucción impositiva sino de un cuestionamiento directo ante las verdades absolutas y unilaterales. Es en este sentido donde la contracultura muestra su autoconciencia bajo una perspectiva definida y una estética estructurada sin miedo a la aniquilación  de lo caduco o hacia una evolución (esto como consecuencia de su dinamismo, ya que al mantenerse estática ésta correría el riesgo de transformarse en el estatus quo  permanente o cuando menos anhelarlo).

Podemos hablar de la contracultura como una visión relativa pero a la vez constante e incesante, jamás como una idea con rostro establecido y bandera institucionalizada. La contracultura, al igual que la Filosofía, se basa en argumentos, en posturas siempre en relación al contexto temporal y espacial, al cuándo y al dónde, y por supuesto, al quién. Lo que para un momento histórico o un punto geográfico específico puede ser contracultural, para otro no tanto, o simplemente nada.

Contracultura PunksUn buen ejemplo de esto es la idea de lo pornográfico. Recordemos la visión victoriana al respecto, donde el mostrar un tobillo y una pantorrilla femenina podía causar un gran conflicto moral. Hoy, inclusive en la visión moral estándar, el erotismo es no sólo tolerado sino apreciado como arte o aceptado como un desliz mínimo en el peor de los casos.

Así las cosas, podemos argumentar que la contracultura tiene muchos rostros temporales y espaciales que conviven, se fusionan e inclusive colisionan. Un claro ejemplo de esto en México y el mundo es la contracultura conocida como movimiento Punk.

La oficialidad y los medios de comunicación estandarizados no distinguen las diferentes  posturas que hay al interior de esta expresión, de esta tribu urbana. No entienden su nivel de complejidad y adaptación y niegan su existencia como una cultura, como una propuesta, y la catalogan como ausencia de cultura, caos, ruido visual y decibélico y todo lo resumen en “eso no es música, eso no es arte”. A final de cuentas una persona conocedora de arte (en su amplio concepto) entiende que una cosa es decir “no me gusta” y otra “es malo, no sirve” -por ejemplo, que no me guste el cine de terror no significa que sea malo, simplemente que no entra en mis aficiones-.

Entre los punks podemos encontrar gente que armoniza con diferentes posturas, como por ejemplo, los punks políticos y los apolíticos: Los políticos son aquellos que se identifican con alguna causa social, doctrina o ideología política (en los noventa algunos de ellos se autodenominaron -pecando quizá de una inocente soberbia- “Intelectual punks”).  Los punks apolíticos son aquellos que simplemente no  se identifican con ningún movimiento o idea política, aunque también podemos incluir aquí a aquellos que aun cuando simpatizan con alguna causa no participan de ella sino como observadores cayendo quizá en una indiferencia moderada o empatía fragmentada. Los punks apolíticos, de manera muy general, suelen dividirse en “punks destroy”  o “no futuro” y punks   que simplemente disfrutan del género musical y en ocasiones participan de la estética o indumentaria, pero nada más (algunos los llaman despectivamente “punks de Mtv”). Los “punks destroy” hacen un uso superficial y visual (en la indumentaria) del anarquismo, sin conocer a fondo la idea y propuesta ética de la misma. Suelen tener una actitud autodestructiva y viven un nihilismo urbano. (subrayo que esto es una clasificación muy general ya que entrar de lleno al tema es una invitación no sólo a redactar un largo ensayo sino inclusive un buen libro).

Contracultura PunkRetomemos ahora a los punk políticos, una prueba más que la contracultura tiene diferentes rostros aún en la misma tribu urbana, y  que al igual que la Filosofía es perenne y, como ya dijimos, nada estática.

Entre los punks políticos podemos identificar (por mencionar algunos ejemplos) a:

Anarco punks: Punks que se identifican con la propuesta ideológica anarquista basada en teóricos como Bakunin, Kropotkin, Malatesta, Emma Goldman, Ricardo Flores Magón, etc.

Punks Rojos o Comunistas: Divididos, por supuesto, según con el teórico o figura histórica con la que se identifiquen: Marxistas, Marxistas-leninistas, Trotkistas, Cheguevaristas, Maoístas, etc. Y  comúnmente encontramos que las diferencias -a veces llegando a la violencia- con los anarquistas son recurrentes y enraizadas, heredando irónicamente el antagonismo entre Marx y Bakunin desde la Internacional en el Siglo XIX.

Punks Feministas: Aquí pueden convivir anarquistas y comunistas, pero también es frecuente que quienes se identifiquen con esta propuesta no se inclinen por ninguna de esas ideologías abiertamente o en primer plano.

Queer Punks: Aunque mayormente los miembros activos de esta vertiente son gays, lesbianas, transgénero o bisexuales, existen bandas y activistas heterosexuales punks que se solidarizan y se identifican sin ser parte de dicha comunidad.

Esto es sólo un fragmento, una muestra de la complejidad de una de tantas contraculturas que se viven dentro de diversidad urbana, así como una prueba de la esencia e intención estética de lo que es una contracultura. La contracultura es consiente de su propia existencia, tiene una concepción clara de sí misma y un objetivo específico: cuestionar el orden establecido, la visión imperante artística, política y social. La contracultura vive el mismo fenómeno que en la Literatura, y en el arte en general, concretan las vanguardias: ser un movimiento que se concibe con una identidad estructurada previamente con una intención clara, y en este caso es el cuestionar, denunciar y  antagonizar con lo oxidado, cuadrado y caprichosamente establecido. Cuando deja de hacerlo deja de ser una contracultura.

 

Don Poyo CorE es editor de Plan 9b zine, miembro activo de Rizoma Records y vocalista de StrEss, asì como profesor de preparatoria cuando se disfraza de civil. Y orgullosamente le va a Pumas.

 

 

 

 

 

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