El quinto Beatle

By on octubre 23, 2011
George Best

George BestPor: Ramón Luna.

Ficha:

Nombre: George Best
Fecha de nacimiento: 22 de mayo de 1946 – Londres25 de noviembre de 2005

Fallecimiento: 25 de noviembre de 2005

Lugar: Belfast, Irlanda del Norte

Posición: Extremo
Trayectoria: Manchester United 1963 – 1974

 

George Best, debutó en el  Manchester United a los 17 años, de  la mano del mítico entrenador escoses Matt Busby, responsable de la grandeza del Manchester United. Con los Red devils, consiguió dos ligas de Inglaterra y por primera vez un equipo inglés, se consagró campeón de Europa en 1968, goleando 4 – 1 al Benfica portugués de la pantera negra Eusebio, marcando un gol, el irlandés. Tras levantar el trofeo se marchó con su novia, John Lennon y Yoko Ono, a Liverpool a celebrar el triunfo, dada su amistad el músico , se ganó el apodo del Quinto Beatle.

El mismo año la revista “France Football”, le otorgaba el balón de oro como el mejor jugador del planeta. Se describía así mismo: “Yo podía jugar con las dos piernas, marcaba goles, muchos de ellos con la cabeza. Busby decía de mí que era el mejor en la disputa del balón. Trabajaba duro en la cancha, retrocedía a defender si hacía falta. Si perdía la pelota, era un insulto personal y la quería recuperar. Sí señor, me fastidiaba mucho que me la quitaran, porque era MI pelota. ¡Como hacen falta jugadores, así!

El temprano éxito que obtuvo en su carrera: campeón de Europa y mejor jugador del mundo con sólo 22 años, le hicieron perder el hambre, su buen parecer y el millonario salario que percibía, lo desviaron del futbol. “Si yo hubiese nacido feo, nunca hubieras oído hablar de Pelé, dijo alguna vez en relación al gran futbolista que pudo llegar a ser, si se hubiera dedicado únicamente al futbol. Aunque lo feo no quita lo buenero, digo al verme yo en el espejo.

Best, excéntrico y rebelde, llevaba vida de rockstar, combinaba el fut con la botella y las mujeres. Gaste mucho dinero en licor, mujeres y carros de carrera. El resto lo desperdicié”, mencionó a los periodistas ingleses. Por su fama de galán la prensa lo perseguía, le inventaban rumores con siete Miss Mundo pero pronto salió a desmentir los dichos y modestamente reconoció: “Dicen que me he acostado con siete Miss Mundo, pero sólo han sido tres”. ¡Wooow! ¡Ésele, batooo!

Tan buen bebedor, amante o jugador de futbol, Best, decía: “Hace años dije que si me daban a elegir entre marcar un golazo al Liverpool o acostarme con Miss Mundo iba a tener una difícil elección. Afortunadamente, he tenido la oportunidad de hacer ambas cosas”

Más vale borracho conocido, “Cada vez que entro en un sitio hay sesenta personas que quieren invitarme a beber, y yo no sé decir que no.” Bestie nunca se tomó tan en serio, lo suyo con la peda, iba más allá de acusasiones de sus detractores. Lo acusaban de renunciar a su carrera de futbolista a los veintiseis años. El siempre comentaba “nunca salía por la mañana con la intención de emborracharme. Sólo sucedía”. “Let it be, Let it be, Let it beeee”, y se amanecía cantando con John Lennon por los muelles del Puerto de Liverpool. !Let it be, let it be, let it beeeeeeeeee!

Su esposa con el coraje de verlo,  rey e ídolo del Teatro de los Sueños, comentaba: Cada noche se bebe dos botellas de champaña con vodka, y por la mañana es imposible levantarle para que vaya a los entrenamientos.”

Ya mas enfadada mencionaría”cuando está borracho George es el más deplorable, burro e ignorante pedazo de mierda que he visto”. Tal enojo vendría de que George no la acompañaba a los paseos por la playa, como alguna vez mencionó: Tenía una casa en la playa, me levantaba cada mañana y partía, antes de llegar a la playa había un bar, nunca concí el mar”. ¡Ay, wei!

Crack con el balón y las mujeres, su vida desenfrenada, como sus galopadas por la banda derecha del Old Trafford, estadio, del Man U, cuando se aventuraba a gambetear defensas y dejarlos perdidos en los laberintos que sus piernas dibujaban, renunció a su condición  de ídolo para convertirse en amante de Miss Mundos (tenia carnet de socio), y al tiempo haciendo autocrítica de su vida, reconoció: En 1969 dejé las mujeres y la bebida, pero fueron los peores veinte minutos de mi vida”. Órale, ¡Saluuuud!

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